Burdeos

Dejando atrás Normandía, y tras amanecer en Le Mans, partimos rumbo a Burdeos,  la última parada en suelo francés donde dormimos dos noches.

Desde 2007 Burdeos es Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. La capital de la región de Aquitania, está situada en el suroeste del país, en un meandro del río Garona, muy cerca de la desembocadura de este río en el Atlántico. El puerto fluvial de la ciudad, llamado el 'Puerto de la Luna' por su forma curva, ha sido clave para el desarrollo de la urbe desde tiempos antiguos. Callejuelas empedradas del casco antiguo con las típicas casas francesas del S. XVIII, de piedra calcárea, con sus balcones estrechos y barandillas de hierro forjado, y sus tejados de pizarra gris. La gran mayoría de estas calles son peatonales y todo el barrio se restauró entre los años setenta y ochenta.

Después de instalarnos el el hotel, en pleno casco histórico, dedicamos la tarde a ver las zonas más cercanas y el día siguiente a lo más famoso de la ciudad. Debido a su cercanía con la frontera española, vas tropezando con turistas españoles por todas partes. Esto es lo que no hay que perderse de Burdeos.

La Plaza de la Bolsa y el Espejo de Agua. Si existe un emblema que ver en Burdeos, sin duda alguna es este, lugar en el que se encuentra el Palacio de la Bolsa, actual Cámara de Comercio e Industria de Burdeos.

Fue construida en el siglo XVIII según el diseño del arquitecto real Ange-Jacques Gabriel y se necesitaron un total de 20 años para terminarla. Se trata de la primera brecha que se abrió en las murallas medievales con intención de facilitar la conexión entre la ciudad y el río Garona. Además, se eligió como lugar para colocar la estatua ecuestre de Luis XV de Francia, donde permaneció hasta la Revolución Francesa, cuando fue eliminada. Hoy día la Fuente de las Tres Gracias ocupa su lugar. 

Uno de los lugares más fotografiados es la Plaza de la Bolsa, y el Espejo de Agua, construido en 2006 y declarado Patrimonio Mundial Contemporáneo. El efecto de espejo y niebla que se crean en sus 3450 metros cuadrados, cuando la gigantesca placa de granito se riega con agua, da un curioso resultado y para los expertos, unas fotos especiales.

El Puente de Piedra. Muy cerca está otro de los lugares más reconocibles de la ciudad francesa: su Puente de Piedra, el más antiguo de Burdeos. Fue mandado construir por decreto de Napoleón y hasta los años 60 fue del único de todo Burdeos. En total tiene una longitud de casi 500 metros y lo más peculiar es que lo forman 17 arcos, uno por cada letra del nombre de Napoleón Bonaparte. Desde 2002, está registrado como Monumento Histórico. En el paseo junto al río también encontramos atracado un gran galeón español que se podía visitar.

Puerta de Cailhau. Continuando más adelante llegas a esta bonita construcción, una torre de estilo gótico-renacentista levantada a finales del siglo XV. Al verla parece que te has trasladado al decorado de un cuento. Su diseño, con almenas, claraboyas y techos agudos que alcanzan los 35 metros de altura, le dan un aire de pequeño castillo escondido entre los edificios. La Puerta de Cailhau fue construida en honor al rey Carlos VIII, de quien hay una estatua conmemorando la batalla de Fornovo de 1495. La función de la puerta por aquel entonces, cuando aún formaba parte de la muralla de la ciudad, era doble: por un lado, servía como puerta defensiva y de acceso. Por otro, también hacía las veces de arco del triunfo.

Basílica de Saint-Michel. Forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad como integrante de los Caminos de Santiago franceses. Fue alzada a partir del siglo XIV en estilo gótico y su campanario no se construyó en la misma iglesia si no de forma separada. La flecha, que así la llaman en Burdeos, alcanza los 114 metros. Se puede subir, previo pago de 5 €.

La verdad que lo vimos deprisa porque había montado alrededor un mercadillo marroquí y estaba todo tan atestado de gente que era agobiante.

Grosse Gloche. Una de las puertas de la amurallada Burdeos, preciosa entre las callejuelas empedradas. Sus dos chapiteles custodian la campana y tiene su origen en una torre del S. XV que logró escapar a la demolición . Un gran reloj preside cada una de las fachadas de esta puerta. Su nombre significa Gran Campana, la cual pesa casi ocho toneladas y es bastante posterior, pues fue colocada en 1775.

Barrio de Saint Pierre. Centro neurálgico de la ciudad y corazón histórico. Fue en este barrio donde los bordeleses se refugiaron tras la caída de la Burdigala romana. El lugar donde actualmente se ubica la plaza de Saint Pierre coincide con la entrada del antiguo puerto interior, en el que atracaban los navíos cargados de mercancías para repartirlas por el resto de provincias.

Triángulo de Oro. Una zona del casco histórico que se extiende entre la Plaza Gambetta, la Avenida de Tourny, el Gran Teatro, y el llamado Barrio de los Grandes Hombres, concentra gran parte de la actividad comercial y se encuentra repleto de tiendas de lujo.

Rue Sainte-Catherine. Entre la Place de la Comédie y la Place de la Victorie,  se encuentra esta calle, una de las avenidas comerciales más largas de toda Europa con sus 1200 metros de longitud. Aquí tienes de todo, tiendas, restaurantes, terrazas y gente llenándolo todo.

Plaza de Quinconces. 126.000 m2 la convierten en la más grande de Francia y en una de las más grandes de Europa. Construida en diez años, entre 1818 y 1828, ocupó el espacio donde previamente se había levantado el Castillo Trompette. El nombre, "Quinconces", hace referencia a los árboles de la plaza, que están dispuestos como si formaran el número cinco en un dado. En el centro, La Columna de los Girondinos, mide 43 metros de altura y está coronada por una Estatua de la Libertad.

La Catedral de Saint André. También forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad desde 1998, como parte integrante de los Caminos de Santiago franceses. Fue iniciada como románica aunque terminó como gótica. Construida a finales del siglo XI y consagrada en 1096 por el Papa Urbano II. La catedral, que es la iglesia más importante que ver en Burdeos.

Se encuentra ubicada en la plaza Pey Berland y fue diseñada para ser flanqueada por cuatro torres con campanario, aunque, finalmente, tan solo se construyeron dos torres con agujas. Una de ellas, que curiosamente se encuentra separada unos metros del edificio principal, es conocida como Torre Pey Berland y fue levantada por el arzobispo que le da nombre. Con 50 metros de altura justo encima del mirador, tiene una aguja octogonal en la que se encuentra una figura dorada de Nuestra Señora de Aquitania. 

Su fachada occidental de la catedral jamás llegó a completarse, pero si cuenta con una bonita fachada norte. En el tímpano de la portalada se esculpió el Juicio Final. Esta fachada queda enmarcada por dos altas torres. Este lugar ha sido escenario de un par de bodas reales. La primera, entre Leonor de Aquitania y el futuro Luís VII. La segunda, entre Luis XIII y Ana de Austria. El interior del templo merece la pena.

Enfrente de la fachada occidental de la Catedral se ubica el Palacio Rohan, que en la actualidad desempeña las funciones de ayuntamiento.

Place de la Comédie. El espacio recibe este nombre por albergar el Gran Teatro de la Ópera. De estilo neoclásico, domina la plaza con sus grandes columnas. Minerva, Venus, Juno y nueve ninfas se sitúan en lo alto de la cornisa de esta fachada neoclásica. Es una obra de Victor Louis y fue inaugurado en 1780, en el momento de máximo esplendor de la ciudad. Las 12 columnas de orden corintio que sostienen la cornisa no dejan indiferente.

Justo en frente, al otro lado de la plaza, se ubica uno de los hoteles más importantes y lujosos de Burdeos, el Grand Hotel. De su fachada se encargó también el mismo arquitecto: Victor Louis.

Burdeos es una ciudad con mucho que ver pero muy fácil de visitar. Todo está muy próximo caminando y el color arena de toda la ciudad le da un aire que me gustó más de lo que pensaba.

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