''Ese Lugar...''

No sé si todo el mundo lo tiene, pero nosotros sí. Hablo de un refugio, un lugar al que siempre vuelves y que cada cierto tiempo necesitas. Donde el tiempo se detiene sólo para ti.

Nuestro lugar es lo más sencillo que puede haber, una casita de piedra en medio del monte de Ávila... pero nos da la vida por varios motivos.

1. La distancia, está lo bastante lejos de Madrid y lo suficientemente cerca como para poder escaparse cualquier fin de semana.

2. Aunque no es una sola casa aislada, sino que es un complejo que tiene una casa principal con habitaciones y 4 casas completas independientes, estas 4 casas que son a las que vamos están dispuestas bajando un camino por el bosque, al lado del río y ubicadas cerca unas de otras pero no pegadas. Menos una, que sí está más apartada, ésta es nuestra favorita claro, y la que intentamos alquilar siempre. Los dueños tienen el detalle de recibirte siempre con palmeras de chocolate y yogur casero.

3. El sitio es fantástico, a los pies de la Sierra de Gredos y cerca del pueblo (Arenas de San Pedro), pero fuera de él. Puedes ir dando un paseo hasta el pueblo o en coche, pero la casa está apartada, entrando por un camino de tierra entre árboles, hasta que llegas al 'Oasis'. Aún así siempre nos acercamos algún día al pueblo, muy bonito con su Castillo, su puente y su paseo junto al río. Además, para mí, tiene valor sentimental puesto que de pequeña pasaba el verano en otro pueblecito muy cercano.

4. En verano no hace excesivo calor porque la vegetación y los árboles resguardan las casas y además hay piscina.

5. En invierno la chimenea es maravillosa para encerrarte calentito dentro con el olor a leña.

6. Y esta es una de las principales razones sumada a las otras. La primera vez que fuimos nos encontramos con que los dueños tenían de enormes perrazos llamados Leo, la hembra, una preciosa labradora negra y Juan, el macho, igualito pero color canela. Acababan de ser papás y nos enseñaron la camada de cachorritos que tenían. Fue maravilloso verlo. Los dos muy sociables, cariñosos, buenos... y nosotros que nos volvemos locos con los canes, estábamos todo el tiempo con ellos y les dejábamos entrar en casa encantados de la vida. A la hora de irnos, costaba despedirse de ellos.

Durante varios años siempre que volvíamos, lo primero era buscar a los perretes que venían en cuanto llegábamos.

Lamentablemente un año nos dieron la triste noticia de que Leo se puso malita y murió... gran disgusto. Pero aún estaba Juan al que seguimos queriendo y adorando siempre que estamos allí y al que echamos de menos muchísimo al marcharnos.

Cada año solemos perdernos allí, como mínimo un par de veces.

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JUAN
JUAN
LEO
LEO