Cambio Climático

Creo que esto ya lo sabemos todos: Nos estamos cargando el Planeta. Nuestra casa, el lugar sin el cual no podríamos sobrevivir está siendo literalmente masacrado por la acción del hombre.

Como viajera y amante de los animales y la naturaleza, no puedo más que avergonzarme de pertenecer a una especie, la humana, dañina, inconsciente y auto-destructiva. El daño que estamos haciendo afecta directamente a nuestra calidad de vida y supervivencia y a la de todo ser vivo que nos rodea. Es triste, es vergonzoso, es gravemente alarmante, pero es una realidad. Y es culpa de todos.

Ya tenemos plazo para superar los límites admisibles de temperatura en el planeta que, una vez sobrepasados, nos llevan a un cambio en el clima de la Tierra sin precedentes. La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha lanzado un mensaje claro y definitivo: tenemos 11 años para limitar la catástrofe del cambio climático.

Toneladas de residuos, mal reciclaje, incendios premeditados que arrasan miles de hectáreas verdes, emisiones de gases nocivos (efecto invernadero), son la principal consecuencia de la destrucción y que las temperaturas estén aumentando en todo el planeta. Sequías cada vez más largas y extremas en todo el mundo. Tormentas tropicales severas debido a las temperaturas tan cálidas del agua del océano. Desaparición de los glaciares y la nieve en las zonas polares.

La Península Antártica, situada en la Antártida Occidental frente a Sudamérica, es hoy una de las zonas del mundo más afectadas por el calentamiento global. Casi el 75% de sus plataformas de hielo han retrocedido durante los últimos 50 años. Las plataformas de hielo que rodean el continente antártico actúan como contrafuerte natural para las corrientes de hielo continental. Su desintegración favorece la aceleración de las corrientes de hielo, su erosión por el efecto del océano y, por lo tanto, la subida del nivel del mar.

La Antártida se derrite 6 veces más rápido que hace 40 años. Cada año se derriten millones de toneladas de hielo que van a los Océanos aumentando su altitud. Según los últimos estudios: en caso de que el derretimiento siga a este paso habría que agregar unos 15 centímetros más a la altura estimada del aumento del nivel de los mares. Por ejemplo, eso hablaría de unos 25 centímetros hacia 2070, con un impacto desastroso en las ciudades costeras y en el desplazamiento y la alimentación de las personas.

La única posibilidad de limitar la desaparición de las plataformas de hielo depende de nuestra capacidad de reducir considerablemente las emisiones de gases invernadero y de mantener el calentamiento global por debajo de los 2℃.

Si cambia el clima, cambia nuestro medio ambiente y nuestra economía, nuestra manera de vivir. Y con este cambio, todos los organismos vivos deben adaptarse a unas nuevas condiciones o están destinados a desaparecer.


'Al menos 100 grandes ciudades de diversas partes del mundo desaparecerán de forma gradual en el próximo siglo debido al aumento del nivel del mar, como efecto del derretimiento de los glaciares. El glaciólogo y climatólogo canadiense Shawn Marshall advirtió que la catástrofe ya no tiene marcha atrás.'

Las principales ciudades por continente que quedarían bajo el agua:

Europa: Venecia, Londres y Barcelona, Lisboa, Roma, entre otras. Además, países como Holanda y Dinamarca, quedarían totalmente inundados.

América: Nueva York, Miami, Montevideo, Río de Janeiro, Lima, son algunas de las ciudades que podrían desaparecer o quedar inundadas en gran parte.

Asia: Seúl, Manila, Shanghái, Tokio, Hong Kong y varias pequeñas islas.

África: Túnez y El Cairo.

Oceanía: países enteros que están formados por islas, como Palaos y las Islas Salomón. Melbourne y Sídney, en Australia, y Wllington y Christchurch, en Nueva Zelanda.


La Amazonia es mucho más que el "pulmón del planeta". Con una extensión de seis millones de kilómetros cuadrados, constituye la mayor selva tropical del mundo y abarca territorios en nueve países diferentes. Ha perdido cerca de un millón de kilómetros cuadrados de masa forestal, lo que equivale a una quinta parte de su superficie.

Los árboles en estas regiones son importantes para el mundo ya que funcionan como almacenes de dióxido de carbono y desempeñan un papel clave en la regulación del cambio climático global. Millones de hectáreas de estos bosques y selvas se han perdido en las últimas décadas, después de haber sido arrasadas por intereses comerciales o agrícolas.



Nos creemos que Los Océanos son un pozo sin fin que podemos utilizar para verter nuestra basura, sustancias químicas sin límite y pensar que esto no traerá consecuencias.

Los residuos sólidos como bolsas, espuma y otros desechos vertidos en los océanos desde tierra o desde barcos en el mar acaban siendo con frecuencia alimento de mamíferos marinos, peces y aves que los confunden con comida, con consecuencias desastrosas.

El 80 % de los desechos marinos son plásticos. Los plásticos se acumulan porque no se biodegradan. Las especies que necesitan salir a respirar como son las ballenas, delfines, tortugas o aves marinas, se ahogan al enredarse en las redes de pescar que los pescadores dejan abandonadas y en los plásticos que cubren la superficie.

El plástico tarda entre 100 y 1.000 años en descomponerse.

El vidrio tarda hasta 4000 años en descomponerse.

La "zona muerta" del golfo de México es una inmensa área donde el nivel de oxígeno en el agua es tan bajo que la vida marina no es viable: o muere o emigra. Está situada en la desembocadura del río Mississippi, que cruza 10 estados de EE.UU. antes de llegar al golfo de México, muy cerca de Nueva Orleans, en el sureste de Estados Unidos. Los científicos establecieron que este año la "zona muerta" alcanzó nada menos que una extensión de 22.729 kilómetros cuadrados, lo que es casi equivalente a la superficie total de El Salvador y donde entraría 15 veces toda la Ciudad de México.

¿Cómo podemos ser capaces de provocar y permitir esto? 

Este Post no va a cambiar nada. Ya no hay vuelta atrás para la mayoría de destrozos que hemos provocado, pero sí podemos impedir que siga avanzando.

Nuestra casa necesita que la dejemos respirar y vivir para poder ofrecernos los lugares tan increíbles que están ahí para nosotros y que deberíamos mimar, cuidar y respetar. Deberían permanecer donde están con todo su esplendor para que podamos admirar toda su grandeza y que sólo la propia naturaleza mande sobre ella misma. 

Somos seres insignificantes que tenemos la suerte de habitar un Planeta bello y único, con el privilegio que éste nos da de acogernos. 

Seamos como mínimo, agradecidos con él.