Verona

En tren desde Milán, al Noroeste de Italia encontramos Verona, la ciudad del amor entre Romeo y Julieta. Accediendo por un pasadizo lleno de mensajes de amor escritos en las paredes , podrás ver el famoso balcón de la casa de Julieta y su tumba. Eso sí ármate de paciencia porque está abarrotado de gente.

Caminando por sus bonitas callejuelas irás encontrando iglesias y esculturas hasta llegar a la Piazza Dell Erbe y La Torre de Lamberti.

Su Anfiteatro Romano es famoso por albergar el Festival de Ópera de Verona cada verano desde 1913 y donde tienen lugar muchos conciertos, gracias a su impresionante acústica y a los espacios que permiten montar grandes escenografías

Es llamado así por la Arena que recubría la pista central. Se construyó en el Siglo I durante el reinado de Tiberio y es el tercer anfiteatro más grande de Europa con 140 metros de largo y capacidad para 22.000 espectadores. Tiene forma elíptica y espectadores de todo el mundo acudían a ver los juegos celebrados allí. La fachada era originalmente de piedra caliza, blanca y rosa pero después de un terremoto en 1117, que lo dañó seriamente, la Arena fue utilizada como cantera para otros edificios. Con el Renacimiento comenzó su restauración.

Ha sido utilizado como ruedo circense, cárcel en años de guerra, o sala de conciertos para los reyes europeos de la Santa Alianza.

Piazza delle Erbe 

Esta maravillosa plaza, es el centro de Verona, situada entre la Vía Manzini y el Corso Porta Borsari, la Plaza de las Hierbas recibe dicho nombre ya que ahí se encuentra el mercado local desde hace años, donde se venden recuerdos, artesanía, comida, hierbas y especies aromáticas. En el centro está la gran fuente de La Madonna, construida en el año 1368 y coronada por una escultura romana. Las callejuelas y edificios que la rodean, son antiguos y con un aire de otra época especial y único.

Destaca Torre Lamberti, de 83 metros de altura y con campanas 'Rengo y Marangona' en lo alto. También, el Palazzo Commune, con su frente neoclásico.

Casa de Julieta

Por supuesto no puede faltar una parada en la casa donde según la historia de Shakespeare sucedió la historia de amor más romántica del mundo: Romeo y Julieta.

Es un palacio de principios del Siglo XIII que perteneció a una familia veronesa de apellido 'Dal Capello', tal y como reza la placa de la fachada y que da el nombre a la calle (Nr.23, muy cerca de Piazza delle Erbe). De aquí surgió la leyenda popular de que esta casa pertenecía a la familia 'Capuletti' de la historia de William Shakespeare 'Romeo y Julieta'. 

Tampoco tiene pérdida, donde ves la muchedumbre de gente, ahí es. 

Hay que entrar por un pequeño túnel que está literalmente lleno de pintadas, firmas, corazones, mensajes y carteles pegados con mensajes y cartas de amor que dejan los visitantes. Al final del pasillo está el atrio principal de la casa con el famosísimo balcón donde Julieta asomada, jura amor eterno a Romeo. Debajo descansa la estatua de bronce del escultor italiano Nereo Costantini, que representa a Julieta. 

La tradición absurda que siempre hay en estos lugares, es tocar un seno de Julieta para volver a Vernoa y encontrar el amor. Las colas para hacerlo son ridículas. Ya bastante cuesta sacar alguna foto desde la entrada entre la muchedumbre.

La Catedral de San Pietro, La Basílica de San Zenon, La Catedral, El Río Adigio con unas vistas fantásticas desde el Puente Viejo, hacen de esta pequeña ciudad una de las más bonitas de la región.

Anfiteatro Romano
Anfiteatro Romano

Historia de Verona

''La historia de Verona comienza cuando pueblos indoeuropeos, los Eugáneos, los Reti y los Etruscos se establecieron junto al río cerca de las colinas. El primer contacto significativo con el mundo romano sucede en el año 216 a.C., cuando la ciudad se alía con Roma en la batalla de Canne. A partir de entonces la historia de la ciudad se entrecruza con la de Roma, para transformarse en municipio romano en el I siglo a.C. Durante esta época Verona fue llamada la "pequeña Roma", por la belleza de sus monumentos y por su importancia política.

Una vez que cae el Imperio Romano, la historia de la ciudad comienza a confundirse con la leyenda. El rey ostrogodo Teodorico elige a Verona como residencia de su corte y construye en las colinas el palacio real. Sucesivamente, con el rey Albonio, Verona se convierte en la primera capital de los Longobardos en Italia. Y cuando Desiderio, el último rey longobardo, es vencido por Carlo Magno, el hijo de éste, Pipino, escoge su adorada Verona para establecer su residencia.

Durante la Edad Media, Verona es municipio libre, y a continuación vive su época de máximo esplendor con la llegada de la señoría de los Scaligeri. La ciudad se transforma y se embellece con importantes edificios, mientras la corte Scaligera se convierte en un importante centro de producción artística y cultural, atrayendo artistas y poetas como Giotto, Altichiero, Dante Alighieri e Petrarca. Según la tradición, es en esta época que surge la historia de Julieta Y Romeo, que será luego eternizada en la obra de Shakespeare.

En el Renacimiento la ciudad formó parte de la República de Venecia, compartiendo su esplendor en el arte y en la vida social. Las grandes familias de la nobleza y de la nueva burguesía mercantil enriquecen la ciudad con jardines, edificios, villas e iglesias, promoviendo así el desarrollo económico, social y artístico. Con la caída de la República de Venecia y la llegada de Napoleón, Verona y su territorio se convierten en puntos estratégicos en el panorama internacional y en escenario de numerosas batallas. Durante la primera mitad del siglo XIX, Verona conforma un fuerte militar del imperio austríaco, y en el 1866 se convierte en una ciudad italiana.''

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